Los Flamencos Rosados
Categorie: Naturaleza

QUE VER EN CAGLIARI: LOS FLAMENCOS ROSADOS

 

Entre todas las cosas que ver en Cagliari, visitar los flamencos rosados es una de las mas fascinantes.

Los flamencos son los habitantes más famosos de las marismas de Cagliari. Incluso las personas menos apasionadas se quedan sorprendidas cuando los ven. Constituyen una de las aves voladoras más grandes del mundo: tienen una altura de un metro y medio y viven en grupos que alcanzan los miles de ejemplares. A veces llenan las marismas. En Cagliari los podemos ver durante todo el año, si bien el número de ejemplares cambia bastante. De hecho, se desplazan entre Molentargius y Santa Gilla, entre las marismas saladas de toda la isla de Cerdeña y entre las diferentes zonas húmedas del Mediterráneo y de África. Las marismas de Cagliari constituyen un habitat fundamental para estas aves. En algunos momentos se pueden contar hasta 15.000 ejemplares.

La primera cosa que observaréis es que, cuando están posados, no son rosas, sino blancos. Las plumas rosas están únicamente en las alas. En realidad, las alas son de un color fucsia intenso, casi rojo. El color rosa se ve sólo cuando abren sus alas. Cuando se ven muchos ejemplares abrir las alas conteporáneamente el efecto es impresionante. La segunda cosa que notaréis es que muchos de estos tienen el cuello y la cabeza debajo del agua. La causa es sencilla: los flamencos se nutren de artemia salina, un pequeño crustáceo que vive en el fondo de las marismas saladas. Por tanto los flamencos tienen que remover y filtrar el fango del fondo con el pico. La dimensión, la altura y la movilidad del cuello les permite filtrar el fango incluso donde el agua alcanza profundidades de unos ochenta centímetros. Son los únicos animales que pueden hacer una cosa así, poniendo a su disposición una enorme cantidad de alimento.

Los flamencos están capacitados y adaptados perfectamente para explotar este recurso. Observad el pico, es grande y curvo, pero muy diferente de las aves rapaces. No es un arma, sino un instrumeno. El pico de los flamencos está articulado de manera diferente a cómo se podría pensar. La parte inferior, la mandíbula, es gruesa y dura y está unida a las vértebras. La parte superior, más fina, se mueve junto al cráneo. El motivo es que el pico del flamenco está hecho para trabajar al contrario, cuando tiene la cabeza sumergida. El pico funciona como la boca de una ballena. A los lados, en el interior, tiene una densa serie de láminas. La lengua es gruesa y fuerte y la usa para aspirar agua y fango, expulsándolos a la superficie a través de las láminas. Así, los flamencos filtran los pequeños crustáceos y las semillas de las plantas acuáticas de las que se nutren. La lengua tiene también pequeños dientes a los lados que, a cada movimiento, separan la comida de las laminas. Es un sistema muy eficaz, pero con un problema:  cuando un flamenco se nutre no puede ver lo que pasa a su alrededor. En un grupo que se está nutriendo, siempre hay algún ejemplar que vigila con el cuello y la cabeza bien erguido. Por encima del metro y medio de altura tienen una óptima visual, y si algo preocupa o llama la atención al vigia, la reacción de éste alerta al resto de ejemplares que alzan la cabeza para ver la situación y, si ésta no les convence ,se alejan poco a poco para después escapar volando todos juntos. Es casi imposible que una amenaza pase inadvertida a un grupo de muchos ejemplares de flamencos. Hay muchos ojos que vigilan contemporáneamente.

Es necesario recordar que pocos predadores son capaces de capturar flamencos adultos. Su dimensión y el hecho de vivir en grupo constituyen un gran problema para las aves predadoras. El medio ambiente donde viven también constituyen una óptima defensa.

Los flamencos viven en medio de grandes aguazales, con una profundidad relativa y llena de fango que para el hombre o para cualquier otro animal seria una trampa.

A pesar de su dimensión, el flamenco es bastante ligero: los ejemplares más grandes pesan sólo cuatro kilos. Más aún, sus patas, palmeadas como las de los patos, distribuyen el peso de manera eficaz, pasando por zonas donde otros animales no podrían.

El canto del flamenco se parece al de las ocas y al de los patos, de modo que bandadas de ejemplares no se preocupan de ser silenciosos, al contrario, se les escucha a mucha distancia.

Cuando sobrevuelan la ciudad en bandadas con forma de V, se les puede escuchar tranquilamente desde tierra. Durante el vuelo no repliegan las patas ni el cuello como hacen las garzas reales, vuelan completamente extendidos de manera que pueden alcanzar dimensiones que llegan al metro y ochenta, desde la punta del pico hasta las patas.

El cuello es tan largo que durante el vuelo oscila, dando a las bandadas un movimiento oleado que, con el rojo de las alas y el azul del cielo, crean un espectáculo inigualable.

Los flamencos nidifican en grupo sobre islotes o lenguas en medio de las marismas. Cada pareja construye un nido de fango con forma de tronco de cono. La hembra depone sólo un huevo. Los recién nacidos tienen un color gris sucio y se distinguen de los adultos que son blancos y rosas.

En sardo los flamencos tienen nombres diferentes. En Cagliari lo llaman “su mangoni” y denomina también cualquier tipo de ave zancuda. Pero el nombre más característico es el que se utiliza en la zona de Oristano, “sa genti arrubia” que quiere decir “la población roja”. Es un nombre que posee un enorme significado simbólico. Es como si dijera que estos maravillosos animales tienen el mismo estatus social que las personas. Una población aparte, capaz de volar, que merece respeto y admiración.  

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